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Carta abierta del sacerdote José Conrado a Raúl Castro
Por José Conrado Rodríguez Alegre, Pbro
Párroco de Santa Teresita del Niño Jesús

Padre José Conrado
El sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, ha escrito y hecho pública esta Carta Abierta al General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Carta abierta al General de Ejército Raúl Castro Ruz,
Presidente de la República de Cuba.
Estimado Señor Presidente:
Hace quince años me atreví a escribirle al entonces jefe del Estado cubano, Doctor Fidel Castro Ruz, por aquel entonces Presidente de nuestro país. La gravedad de aquella hora me lo impuso como un deber para el bien de la Patria. La gravedad de esta hora me impone escribirle a Ud. para hacerle partícipe de mis preocupaciones actuales. ¿Debo acaso describirle la situación de nuestro país? La crisis económica afecta a todos los hogares y hace que las personas vivan angustiosamente preguntándose: ¿qué voy a comer o con qué me voy a vestir? ¿Cómo conseguiré lo más elemental para los míos? Las dificultades de cada día se tornan tan aplastantes que nos mantienen sumidos en la tristeza y la desesperanza. La inseguridad y el sentimiento generalizado de indefensión provocan la amoralidad, la hipocresía y la doble cara. Vale todo porque nada vale, más que la sobrevivencia a todo precio, que luego descubrimos que es “a cualquier precio”. De ahí que el sueño de los cubanos, en especial de los más jóvenes, sea abandonar el país.
Parecería que nuestra patria está ante un callejón sin salida. Como hombre de fe, sin embargo, yo creo que Dios jamás nos pone ante situaciones absolutamente desesperadas. Creo firmemente que nuestro camino como nación y como pueblo, no acaba en un precipicio ineluctable, en una realidad de desgracia irreversible. Siempre hay una solución, pero se necesita audacia para buscarla y encontrarla. En sus recientes y urgidos llamamientos a trabajar con tesón incansable creo reconocer una peculiar y certera percepción de la gravedad del momento, pero también, que Ud. considera que la solución depende de nosotros. Pero como decía aquel slogan convertido en chiste… “No basta decir pa’lante, hay que saber pa’ dónde”.
Hemos vivido culpando de nuestra realidad al enemigo, o incluso a los amigos: la caída del bloque de países comunistas en Europa del Este, junto con el embargo comercial de los Estados Unidos se han convertido en el totí que carga con todas nuestras culpas. Y esa es una cómoda pero engañosa salida ante el problema. Como decía Miguel de Unamuno, “solemos entretenernos en contarle los pelos que la esfinge tiene en su cola, porque nos da miedo mirarla a los ojos”.
No basta, General, con resolver los problemas, ciertamente graves y urgentes, de la comida, o del techo, que en los recientes huracanes, tantos compatriotas acaban de perder “con sus pobres enseres: miedos, penas”. Estamos en un momento tan crítico que debemos plantearnos una profunda revisión de nuestros criterios y de nuestras prácticas, de nuestras aspiraciones y de nuestros objetivos. Y aquí cabría, con todo respeto, recordar aquellas palabras que nuestro Apóstol nacional José Martí le escribió al Generalísimo Gómez en una situación en cierto modo semejante: “No se funda un pueblo, general, como se manda un campamento”.
El mundo está cambiando. La reciente elección de un ciudadano negro para ocupar la primera magistratura de un país antiguamente reconocido como racista y violador de los derechos civiles de los negros, nos dice que algo está cambiando en este mundo. La encomiable y fraternal preocupación de nuestros hermanos del exilio ante los fenómenos meteorológicos que recientemente han golpeado a nuestro pueblo, y su ayuda generosa, desinteresada e inmediata, son el signo de que algo está cambiando entre nosotros. El gobierno cubano que Ud. hoy encabeza, debe tener la audacia de encarar esos cambios con nuevos criterios y nuevas actitudes.
Nuestro país ha reaccionado con valor cuando un gobierno foráneo ha querido inmiscuirse en nuestros problemas nacionales. Sin embargo, cuando se trata de la violación de los Derechos Humanos, no solo los gobiernos, sino hasta las personas individuales, los simples ciudadanos, de dentro o fuera del país, tienen algo que decir. En su Carta desde la Cárcel de Birminghan, Martin Luther King dijo: “La injusticia particular es una amenaza a la justicia universal. Estamos atrapados en una red ineludible de reciprocidad, unidos en un único tejido del destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente” . Tenemos que tener la enorme valentía de reconocer que en nuestra patria hay una violación constante y no justificable de los Derechos Humanos, que se expresa en la existencia de decenas de presos de conciencia y en el maltrecho ejercicio de las más elementales libertades: de expresión, información, prensa y opinión, y serias limitaciones a la libertad religiosa y política. El no reconocer estas realidades, para nada favorece nuestra vida nacional, y nos hace perder el respeto por nosotros mismos, a nuestros ojos y a los ojos de los demás, amigos o enemigos.
La causa de la paz, interna y externa, y la prosperidad misma de la nación, se enraízan en el respeto incondicional a esos derechos que expresan la suprema dignidad del ser humano como hijo de Dios. Y guardar silencio sobre esta realidad, pone sobre mi conciencia un peso tal, que no me siento capaz de soportar. Y ésta es para mí, mi manera de servir a la verdad y de ser consecuente con el amor que siento por mi pueblo.
Le confieso, general, el disgusto y la tristeza que me ha causado saber que nuestro gobierno ha rechazado, al parecer por razones ideológicas o de diferencias políticas, la ayuda que querían enviar EEUU y varias naciones europeas, para los damnificados por los ciclones que azotaron nuestra tierra. Cuando uno cae en desgracia, (y eso le puede suceder a cualquiera, también a los poderosos), es la hora de aceptar la ayuda que se brinda, porque esa ayuda revela un fondo de buena voluntad ante el dolor, de solidaridad humana, incluso en aquellos que considerábamos nuestros enemigos. Darle la oportunidad al oponente de ser bueno y de hacer lo justo, puede sacar a flote lo mejor de nosotros mismos, y del otro, haciéndonos cambiar viejas actitudes y curar resentimientos dañinos. Nada contribuye más a la paz y la reconciliació n entre los pueblos que este saber dar y recibir. La frase de San Francisco de Sales, válida en las relaciones interpersonales, también lo es entre países: “más moscas se cazan con una gota de miel, que con un barril de vinagre”. Como dijo su Santidad Juan Pablo II en su visita a nuestro país: “que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Pero si seguimos con las puertas cerradas nadie podrá entrar, por más que lo desee. Un signo de esperanza para mí es la participación y mayor espacio que se le ha dado a CARITAS para ayudar a nuestro pueblo. Eso merece un especial reconocimiento y es un cambio positivo y esperanzador.
Créame, Señor Presidente, no le escribo para presentarle una lista de quejas y agravios sobre nuestra realidad nacional, aunque si así lo hiciera esa lista podría ser muy, muy larga. La verdad, he querido hablarle de cubano a cubano, de corazón a corazón. Un gran amigo mío sacerdote, ya fallecido, solía decirme: “un hombre vale lo que vale su corazón”. En el entierro de su esposa, al verlo a Ud. rodeado de sus hijos y nietos, conmovido hasta las lágrimas, yo percibí que es Ud., un hombre sensible. Y yo pienso que mayor sabiduría hay en el corazón de un hombre bueno que en todos los libros y bibliotecas de este mundo, pues como dice la canción: “lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más alto proceder, ni el más ancho pensamiento…” . Por eso apelo a su sentido de responsabilidad, a su bondad, para decirle que no tenga miedo, que sea audaz en emprender un nuevo camino diferente en un mundo que está dando tantas señales de cambiar a mejor. Como le dije a su hermano hace 15 años, todos los cubanos somos responsables del futuro de la patria, pero por el cargo que Ud. ocupa, por el poder que ahora tiene, esa responsabilidad recae de manera especial en Ud.
Si Ud. decide emprender ese camino de esperanza, cuente conmigo, general. Me tendrá en primera fila, para ofrecerle a Cuba, una vez más, lo único que tengo: mi corazón; y a Ud. mi mano franca y mi colaboración desinteresada. Así haremos realidad el sueño martiano de hacer una patria “con todos y para el bien de todos”.
Quiero terminar con unas palabras que dijo nuestro actual Papa, Benedicto XVI en 1968: “Aún por encima del Papa como expresión de lo vinculante de la autoridad eclesiástica, se haya la propia conciencia, a la que hay que obedecer la primera, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica” . Si eso vale para la autoridad eclesiástica cuyo origen considero divino, vale para toda otra autoridad humana, por poderosa que ésta pueda ser. Con mis mejores votos,
José Conrado Rodríguez Alegre, Pbro.
Párroco de Santa Teresita del Niño Jesús
Propuesta para una Sociedad Participativa

En las actuales circunstancias de nuestro país, el grupo de cubanos redactor y promotor de la Declaración de Concordia, documento suscrito por compatriotas en 15 países, reiteramos la necesidad de promover la reconciliación nacional, trabajar conjuntamente por el mejoramiento de nuestra patria y la fe en que Cuba puede labrarse un futuro de independencia y prosperidad en una sociedad justa y libre.
Consideramos que el modelo de estado burocrático y de extrema centralización vigente en Cuba, incompatible con el advenimiento de tecnologías de la información y la comunicación, no solo es insostenible sino que es responsible de la penuria económica cubana y que es imprescindible trascender dicho modelo. Por ello llamamos la atención sobre las diferentes propuestas de cubanos entendidos en la materia, provenientes tanto de fuera como de dentro de la isla.
La urgencia de los problemas y de atención a las propuestas existentes, se exteriorizó en el debate nacional ocurrido en el 2007 cuyas propuestas todavía esperan su implementación, en respuesta al clamor popular que ellas representan. La crisis económica y social se ha intensificado bajo el efecto de los huracanes del 2008 mientras que el proceso de cambios esperado se muestra estancado y con algunas señales de retroceso.
Cuba confronta serios desafíos socioeconómicos, entre ellos cinco que deberán asumirse y revertirse con determinación e inmediatez.
- Un déficit de ingresos. Debido al deterioro económico experimentado desde 1985, el salario, las pensiones y la libreta de racionamiento, son insuficientes para atender las necesidades básicas de la población.
- Un déficit habitacional, ya histórico, que se ha venido recrudeciendo con la falta de mantenimiento y el deterioro extremo de las viviendas en uso. Esta situación ha empeorado con el reciente paso de devastadores huracanes que ha elevado ese déficit de 600,000 a más de 700,000 viviendas sin contar las parcialmente destruidas.
- Un déficit de infraestructura básica (situación de las redes de acueductos, alcantarillados, carreteras, calles, drenaje, electricidad, transporte urbano, etc.), históricamente atribuible a una baja tasa de inversión, reparación y mantenimiento, acentuada desde el comienzo del Periodo Especial que se ha agravado a niveles insostenibles por el paso de los huracanes.
- Un déficit de servicios sociales (educación, salud y seguridad social), debido primordialmente a una economía no sustentable, que se agrava por dificultades coyunturales, como la disminución de la capacidad de importación debido al incremento en los precios de alimentos, destrucción agrícola provocada por los huracanes, caída del precio del níquel y la recesión mundial.
- Un déficit poblacional. La población ha estado disminuyendo desde 2006 en términos absolutos por la baja tasa de natalidad y el constante flujo migratorio, sobre todo de la población más joven, que agrava la situación, teniendo como resultado una población envejecida y menos productiva.
En los últimos 15 años cubanos de todos los sectores ocupacionales y tanto dentro como fuera del país, han hecho valiosas propuestas dirigidas a recuperar la economía nacional, integrarla a los mercados internacionales, y pasar a un nuevo paradigma de sociedad moderna, justa y sustentable, propuestas sensatas y realizables que no afectan el entramado social del país y por tanto no dañarían a los grupos menos favorecidos de la población.
Por otra parte, el argumento de que la isla es una plaza sitiada como justificación al inmovilismo económico y la unanimidad política, ha perdido vigencia. Según las últimas encuestas, la actitud de los cubanos en el exterior hacia Cuba ha cambiado sustancialmente en los últimos años, desde una posición mayoritaria de intransigencia política, a otra mucho más moderada y civil en que la mayoría apoya el diálogo, la reconciliación nacional, la flexibilización o desaparición del embargo y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba.
La elección y toma de posesión de Barak Obama como presidente de EEUU abre una real posibilidad de distensión en las relaciones que eventualmente puede llegar a traducirse en la eliminación del embargo y la restauración de relaciones. Dependerá tanto de Washington como de La Habana expandir las relaciones existentes hasta trascender el conflicto de las últimas décadas. Hoy, pese a las restricciones en vigor, EEUU es el quinto socio comercial de Cuba y su principal suministrador de alimentos.
En este clima de distensión, en aras del cambio hacia un modelo más democrático y participativo que garantice las libertades y derechos fundamentales y propicie mayor bienestar y prosperidad para sus ciudadanos, así como una más efectiva integración a la comunidad internacional, es que invitamos a todos nuestros compatriotas a considerar y tener presente las siguientes propuestas:
1-Las medidas adoptadas por el gobierno cubano, como el reparto de tierras en usufructo, el acceso de la población a hoteles y centros turísticos del país, la autorización para edificar viviendas con medios propios, no son suficientes para enfrentar los grandes problemas estructurales que agobian al país y resulta imprescindible eliminar las fuertes distorsiones provocadas por el control arbitrario de precios, la dualidad monetaria, y las regulaciones estatales que prohíben la compra y venta de bienes muebles e inmuebles.
2-A la luz de los nuevos tiempos solicitamos un indulto general para todos aquellos ciudadanos actualmente encarcelados por abogar por medidas similares a las propuestas en recientes asambleas del oficialismo y que el Consejo de Estado dice considerar, como una nueva oportunidad de reincorporación a la sociedad de todos aquellos cuyas posiciones contestatarias fueron por prácticas que hoy las máximas autoridades del Estado y el Partido reconocen tácitamente como erróneas.
3-La propia dirigencia, al exhortar a la población a expresar abiertamente y sin temor sus desacuerdos con las políticas gubernamentales, reconoce que tal posibilidad era antes inexistente por lo que deben anularse del Código Penal figuras delictivas, como propaganda enemiga y diversionismo ideológico, que castigan las discrepancias.
4-Teniendo presente que el General Raúl Castro admite que la unanimidad ficticia entorpece la percepción y el reconocimiento de errores, debe legalizarse la expresión del disenso de manera permanente y no por excepción ante la celebración de congresos o reuniones que hagan imprescindible esa libertad. Si la justificación para la represión contra los discrepantes es haber utilizado espacios no autorizados porque supuestamente generan inestabilidad, proponemos entonces que se ofrezcan las garantías legales para su expresión, lo que implica:
A. Permitir y auspiciar una Comisión de Derechos Humanos independiente, con autonomía y libertad suficientes para auscultar las violaciones en forma profesional y elaborar informes correspondientes con recomendaciones a las autoridades.
B. Permitir el acceso a Internet y a la prensa independiente local o extranjera y respetar el derecho de acceso a esos medios así como el derecho de expresión en estos y otras formas de comunicación.
C. Abrir los medios de comunicación nacional a la difusión de programas de noticias, de opinión e investigación, donde se discutan las cuestiones relevantes de la sociedad desde diferentes perspectivas y opiniones.
D. Liberalizar el sistema de selección a las candidaturas a la Asamblea Nacional y a otros cuerpos oficiales, de manera que ciudadanos de todas las opiniones, credos y filiaciones, puedan elegir y ser electos sin interferencias partidistas o de comisiones de candidatura a las distintas instancias de poder popular.
E. El Partido Comunista de Cuba, dado el carácter excluyente y unitario y su rígida disciplina, no ofrece espacio a la libre expresión de ideas o propuestas divergentes, por lo que proponemos que se reconozca el derecho a organizar y militar en otras agrupaciones políticas que sustenten diferentes puntos de vista, siendo para ello requisito el reconocimiento de la no violencia y el compromiso a preservar el acceso de toda la población a conquistas sociales como la educación, la atención médica y la seguridad social.
5- Promover la libre gestión independiente de los cubanos en el campo económico, no sólo por ser un derecho fundamental, sino además por ser el medio más eficaz para estimular la producción de bienes y servicios y fomentar el bienestar general de la población.
Esto implica:
A. Eliminar las restricciones impuestas al uso de Internet, de información y comunicaciones, así como facilitar el acceso de toda la población a las nuevas tecnologías cibernéticas para que puedan emplearse en el desarrollo de iniciativas económicas y sociales de los ciudadanos, posibilidades que los hará competitivos en una sociedad realmente inclusiva.
B. Liberar a los cuentapropistas y pequeños propietarios agrícolas de los impedimentos que los bloquean así como reducir sus impuestos a niveles razonables para su desenvolvimiento.
C. Vender a precios asequibles a los productores independientes los insumos requeridos para el desempeño de sus labores, lo cual erradicaría una de las causas principales de la corrupción.
D. Permitir a los pequeños productores acceder a los microcréditos de los programas internacionales, así como a recibir y capitalizar las donaciones de familiares y amigos en el extranjero.
E. Conceder a los colectivos de base de las empresas del Estado la participación en la dirección y en los beneficios de sus respectivos centros, cooperativizando las pequeñas unidades y organizando la cogestión en los centros y empresas de mayor magnitud.
F. Decretar y regular la conversión e incorporación a la legalidad de las pequeñas empresas de la economía informal, medida que daría un importante impulso al empleo, la producción y a un considerable aumento de los recursos fiscales del estado y amnistiar a todos los penados por actividades económicas ilícitas.
G. Suprimir la actual discriminación por razón de nacionalidad en la inversión y así permitir la creación de pequeñas y medianas empresas mixtas entre cubanos residentes en Cuba y sus familiares en el exterior.
Sólo abriendo la sociedad cubana y dando participación a los trabajadores en la gestión económica se podrá avanzar hacia una sociedad sustentable y eficiente, capaz de revitalizar y desarrollar servicios hoy en franco deterioro como la educación, la seguridad social y la atención médica. Las medidas propuestas serían suficientes para comenzar a fomentar el bienestar general de la población, ofrecer seguridades mínimas a potenciales inversionistas y a acreedores de la deuda externa, y para generar un ambiente de paz y concordia entre todos los cubanos.
Dado a los 21 días del mes de enero de 2009
Juan Antonio Blanco, politólogo
Lorenzo Cañizares, sindicalista
Rolando Castañeda, economista
Siro del Castillo, artista plástico
Haroldo Dilla Alfonso, sociólogo
María Cristina Herrera, profesora
Ariel Hidalgo, maestro
Pedro Ramón López, industrial
Oscar Peña, activista de derechos humanos
La Cuba de Raúl Castro

Con Cuba
ACCESO: http://www.concuba.org/documentos/rojas_cubayraul_elpais.pdf
Enero 18 de 2009
Rafael Rojas
El País
El autor aborda las circunstancias nacionales e internacionales del año de gobierno bajo la presidencia de Raúl Castro.
Reproducido en ConCuba, sistema informativo de la sociedad civil cubana
Pintura: La diáspora de Leonel Soto
Carta de Carlos Moore a Raúl Castro

Si dejamos a un lado los discursos grandilocuentes, pero vacios, y las declaraciones contundentes, pero engañadoras, sobre la supuesta liquidación del racismo y la discriminación racial en Cuba, aparecerá ante nuestros ojos un mundo concreto de desigualdades e iniquidades socio-raciales que fuera conformado por siglos y siglos de opresión racial y de odio contra la raza negra. Ese fue el mundo que concretamente heredó la Revolución que llegó al poder en 1959, pero que los dirigentes de esta última se mostraron incapaces de interpretar correctamente, por ser hombres y mujeres procedentes, como lo eran, de las clases medias blancas que siempre dominaron el país y monopolizaron su dirección política y económica
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Salvador, Bahía, 17 de Diciembre de 2008
Su Excelencia General de Ejército Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
Palacio de la Revolución
Plaza de la Revolución
La Habana, Cuba.
Señor presidente,
Si me dirijo a usted por medio de esta Carta Abierta, es porque esa es la única forma que tengo de llegar directamente a usted, y también porque quiero que mis conciudadanos y todos aquellos que en el mundo se interesan por los problemas vitales de nuestra época, se enteren de lo que aquí le expongo.
Tanto usted, descendiente de europeos nacidos en España, como yo, descendiente de africanos nacidos en el Caribe, somos Cubanos, pero ese hecho no nos confiere ningún privilegio específico como humanos, sino el derecho de tener una voz en los destinos del país en que nacimos. Uso de ese derecho sin apología.
Se que un mundo de divergencias separan nuestras respectivas concepciones sobre la vida, las relaciones sociales, la manera de conducir los destinos de nuestro país y, en fin, la interpretación de aquellas realidades que impactan la vida cotidiana de los cubanos de manera negativa. Pero, usted como mandatario de nuestro país, y yo como ciudadano de ese mismo país, tenemos en común el hecho que, sean cuales sean nuestras divergencias, compartimos la responsabilidad de transformar nuestro presente social, así como la responsabilidad de moldear nuestro futuro colectivo como nación. De la acción o inacción de cada cubano, sea cual sea su rango social, genero, raza, orientación sexual, o convicción política, dependerá el porvenir de todos.
Siempre apoye y respete la soberanía nacional, y por eso siempre me opuse a cualquier medida, sea el embargo económico o las amenazas contra el territorio nacional, que pudieran colocar la independencia de Cuba en peligro o lesionar los intereses de su población. Pero también, y por las mismas razones, siempre abogué por el derecho inalienable del pueblo de Cuba, o de cualquier pueblo, a dirigir su proprio destino mediante instituciones representativas y con dirigentes que elige en comicios libres y verdaderamente democráticos; es decir, en elecciones donde estén en pleito diferentes ideas representadas por movimientos y partidos organizados, con plataformas políticas y propuestas sociales realmente independientes y diferentes. Estimo que solo así puede un pueblo ejercer su derecho a optar por lo que mejor le convenga. Por lo tanto, soy enemigo de cualquier dictadura o sistema totalitario, sea de la llamada derecha o de la denominada izquierda, y no comparto la opinión de que la democracia sea un lujo reservado a los burgueses.
No voy a pasar por cuatro caminos para manifestarle mi sólida convicción de que el racismo, fenómeno que impera en nuestro país y que cada vez cobra nuevos espacios en la vida política, económica y cultural de la nación, es el mayor, mas grave y mas tenaz problema que confronta la sociedad cubana.
Si dejamos a un lado los discursos grandilocuentes, pero vacios, y las declaraciones contundentes, pero engañadoras, sobre la supuesta liquidación del racismo y la discriminación racial en Cuba, aparecerá ante nuestros ojos un mundo concreto de desigualdades e iniquidades socio-raciales que fuera conformado por siglos y siglos de opresión racial y de odio contra la raza negra. Ese fue el mundo que concretamente heredó la Revolución que llegó al poder en 1959, pero que los dirigentes de esta ultima se mostraron incapaces de interpretar correctamente, por ser hombres y mujeres procedentes, como lo eran, de las clases medias blancas que siempre dominaron el país y monopolizaron su dirección política y económica.
La hegemonía blanca, con su concomitante racismo, es una realidad histórica que el gobierno revolucionario, lejos de destruir, contribuyó a solidificar y extender cuando declaro la inexistencia del racismo, el fin de la discriminación racial y el advenimiento de una sociedad de “democracia posracial” socialista. Eso significa que tanto los dirigentes de la Revolución que tantas transformaciones sociales benéficas trajo para nuestro país, como el pueblo que le dio su apoyo al proceso revolucionario, eran rehenes del mismo pasado brutal nacido del vientre de la esclavitud racial que impusieron los europeos en estas tierras americanas. De ese vientre monstruoso surgió una sociedad racista. Por lo tanto, Cuba es hoy un país que habla con dos voces totalmente distintas, una blanca y otra negra, aunque as veces estas se hayan fundido, temporariamente, en momentos específicos de nuestra historia común.
Señor presidente,
Es un hecho consabido que Cuba socialista fue el único país en el mundo que proclamó, públicamente, que había eliminado el racismo y la discriminación racial, y empoderado a la población negra. Consecuentemente, el gobierno revolucionario reprimió, persiguió y forzó al exilio a todos aquellos negros, intelectuales o trabajadores, que sostuvieron lo contrario. Para estos últimos, fueron reservados los campos de trabajo forzado, las cárceles, el manicomio o el exilio. A ellos se les tildo de de “racistas al revés”, de “agentes del imperialismo”, de “contrarrevolucionarios”, de “racistas negros”, y hasta de ser “instrumentos de la CIA”.
Grandes pensadores negros, como el Dr. Juan René Betancourt Bencomo o el profesor Walterio Carbonell, pagaron un precio muy alto por haberse alzado contra la doctrina racial que fue erigida en política de Estado durante cinco décadas y que consistió en negar la existencia de la opresión racial y el racismo en Cuba bajo la Revolución. Es por esa razón que hoy los ojos del mundo se vuelven cada vez mas para nuestra supuesta “democracia posracial” para saber por que el régimen revolucionario destruyo a aquellos que se negaron a convivir con esa Gran Mentira.
Cuba es un país donde una revolución logro derrumbar los viejos privilegios de una oligarquía republicana corrupta y sumisa ante el extranjero, pero donde hasta el día de hoy la población de raza negra, mayoritaria en el país, está confinada a jugar un papel subalterno. Las honrosas excepciones negras que ascienden a la cúpula del poder lo hacen únicamente con el beneplácito de la elite dominante, predominantemente de origen europea, y confirman así la realidad dominante basada en la subalternidad de la raza negra en Cuba después de medio siglo de revolución socialista. Esa es la realidad y negarlo seria persistir en la Gran Mentira.
El racismo es la última frontera del odio entre humanos, precisamente porque raza es la mas profunda y duradera línea divisoria que determina quienes tienen acceso privilegiado y protegido a los recursos de la sociedad, y a quienes se les vedan las oportunidades de usufructo de esos mismos recursos. El racismo es una estructura de distribución diferenciada, racialmente selectiva, de los recursos de la sociedad y del planeta, que se perpetúa a través del monopolio del poder político. Por lo tanto, se trata de un modus operandi permanente, no de una aberración; de una estructura de poder total que funciona maravillosamente bien para garantizar la permanencia del dominio de una raza especifica en detrimento de las otras, y no un mero reflejo de las simpatías y antipatías que surgen del juego interpersonal.
La mayoría de los dirigentes cubanos revolucionarios y marxistas son blancos, en un país donde la mayoría de la población es negra. Cual seria la razón para eso? Y por qué razón el racismo persiste, y se expande constantemente, abarcando cada vez mas espacios de la sociedad cubana, e impregnando las estructuras mentales individuales y colectivas en Cuba? El poder es blanco en Cuba, y la discriminación racial contra los negros cubanos cobra cada vez mas fuerza, únicamente por causa del racismo. El racismo se refuerza constantemente, no solamente en Cuba sino en todos los países, precisamente por la misma razón – porque funciona positivamente para aquellos que, en función de su raza, se benefician del acceso racialmente selectivo a los recursos de la sociedad. Si no fuera así, el racismo se hubiera desvanecido hace miles de años, como se han desvanecido tantas realidades surgidas de la imaginación creativa del ser humano.
Señor presidente,
El objetivo de esta carta es contribuir al debate que se esta desarrollando en nuestro país sobre el rumbo que habrá de tomar la nación en un momento crucial de su existencia en que deberá enfrentar los retos del nuevo milenio con políticas nuevas y verdaderamente innovadoras que resuelvan los problemas que aquejan nuestra sociedad. Con ese propósito, quiero proponerle un conjunto de medidas mínimas que me parecen necesarias para comenzar el proceso que nos lleve, ulteriormente, a todos los cubanos antirracistas y nacionalistas, a desafiar y superar la herencia del pasado. Ese pasado se manifiesta hoy en las desigualdades raciales que debilitan la unidad nacional, particularmente en momentos en que Cuba tiene la posibilidad, por primera vez en cincuenta años, de resolver su diferendo con los Estados Unidos de manera pacífica.
Pero sería hipócrita e inmoral pedir el cese del embargo/bloqueo que los Estados Unidos injustamente impusieron a Cuba, sin que los dirigentes de Cuba se comprometieran, también, a levantar el embargo/bloqueo que el régimen revolucionario le impuso a la población mayoritaria del país desde el inicio de la Revolución. Ambos embargos/bloqueos deben ser levantados, simultáneamente, sin precondiciones de ninguno de los dos lados. Y, por medio de esta carta, quiero contribuir a que nuestro país, actualmente bajo su control, encuentre la mejor manera de lograr ese objetivo en medio de un consenso que se afinca en la unidad nacional. .
Concretamente, sugiero, como un primer paso, que su gobierno tome, sin mayor tardanza, las medidas siguientes:
- Establecimiento de un estado social de derecho como precondición del ejercicio democrático de la ciudadanía cubana; proscripción de todas las prácticas discriminatorias, sean de naturaleza política, de género, de raza, de orientación sexual o de confesión religiosa; liberación de todos los presos políticos en Cuba y de los presos de conciencia.
- Derogación de la prohibición que se proclamo judicialmente contra las “Sociedades de Color”, instituciones históricas que forman parte del patrimonio cultural de los negros cubanos y que son indispensables como esferas diferenciadas de organización de la raza negra en Cuba; restauración del derecho de existencia y de organización de esas Sociedades, conforme a la existencia en Cuba de organizaciones del mismo tipo a favor de otras etnias (tales como, las organizaciones de cubanos de origen chino, vasco, gallego, hebreo, árabe); autorización de cualquier organización propiamente negra (cultural, social, deportiva, estudiantil, política o artística) cuya finalidad sea la lucha contra el racismo y la discriminación racial.
- Rehabilitación de todas las figuras históricas y pensadores negros proscriptos y/o silenciados a lo largo de la historia de Cuba, antes y después de la Revolución, así como la publicación de las obras de militantes negros que abogaron por el cese del racismo y la discriminación racial (Rafael Serra, Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet, Ramón Vasconcelos, Gustavo Urrutia, Juan René Betancourt Bencomo, Walterio Carbonell).
- Condena oficial del genocidio perpetrado por el Estado cubano en 1912 contra la población negra, hecho que hasta hoy el Estado no ha reconocido de manera oficial; rehabilitación del programa político del Partido Independiente de Color (PIC) y de sus lideres históricos (Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet y otros), en aras del restablecimiento de la memoria histórica nacional.
- Autorización para la creación de un organismo nacional autónomo de Negros Cubanos, en la forma de una Fundación Nacional para Fomento del desarrollo económico de la Población Negra (FUNAFEN), para atender a los graves problemas socioeconómicos que confronta la población negra y con atribuciones para obtener fondos de carácter nacional e internacional para mejorar las condiciones de vivienda en los barrios mas pobres, crear nuevos programas específicos para la capacitación profesional de jóvenes afro-cubanos que los prepare para las demandas de la economía nacional y global.
- Adopción por parte del estado cubano de nuevas medidas con relación a las remesas que sus ciudadanos reciben del exterior (y estimadas en 1.5 billones de dólares, de los cuales menos de 15% llegan a manos de la población negra); adopción de una carga impositiva sobre esas remesas que debiera establecerse al 10 % en lugar del 20 % actual; el 50 % de este último impuesto recogido por el gobierno deberá ser adjudicado automáticamente a la FUNACEN, atendiendo al hecho de que las remesas del exterior favorecen el incremento vertiginoso de las desigualdades raciales en Cuba.
- Autorización para la convocación, por organizaciones autónomas dentro de Cuba, de un Congreso Nacional sobre el Racismo y la Discriminación Racial, sin interferencia de los órganos del poder; autorización para que intelectuales e militantes Afro-cubanos independientes residentes en Cuba puedan participar en una Mesa Redonda de Nacionalistas Cubanos del interior y de la Diáspora, con la finalidad de discutir estrategias de combate del racismo en Cuba..
- Autorización para la creación de un Observatorio Nacional para monitorear la situación racial en Cuba y obrar a favor de la eliminación de las prácticas racialmente discriminatorias de toda índole, tanto en el dominio publico como en el campo privado.
- Adopción de medidas y políticas concretas que dignifiquen y hagan respetar el fenotipo asociado a la raza negra y que es objeto en Cuba de denigración y ridiculización, especialmente en el caso de la mujer negra; proyección positiva del fenotipo del afrocubano en todos los medios masivos de comunicación, manifestaciones culturales y formas de representación artísticas, con el fin de contrarrestar el escarnio racista reservado masivamente a los rasgos raciales asociados con la población de herencia africana (nariz, labios, color, cabello crespo, morfología…).
- Criminalización formal del racismo y de la discriminación racial en todas las esferas de la vida nacional sin derecho a fianza, conforme ya se ha hecho en Brazil (Ley Cao); propuesta a la Asamblea Nacional de nuevas legislaciones específicamente designadas para castigar cualquier tipo de manifestación de discriminación o humillación racial en la esfera publica o privada.
- Reconocimiento pleno de la mujer negra cubana, como protagonista extraordinario de la dignidad nacional, pero que ha sufrido y sigue sufriendo doblemente la discriminación; lanzamiento de una campaña nacional en pro de la revalorización del fenotipo especifico de la mujer afro-cubana; autorización para la creación de una Organización de Mujeres Afro-cubanas totalmente independiente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y con capacidad para buscar financiamiento externo.
- Reconocimiento de la existencia de mayorías orgánicas en el país, atendiendo principalmente a los parámetros de sexo y raza, que deberán reflejarse equitativamente en todos los órganos de decisión política, económica y cultural dado que se estima que mas del 60% de la población cubana actual es de origen africano; establecimiento de un mecanismo de representatividad progresiva que garantice la presencia efectiva de la población Afro-cubana a todos los niveles y en todas las instancias del país, y que, para comenzar, deberá alcanzar en los próximos cinco años el 35% de las posiciones claves del Partido, el Gobierno, el Parlamento, las Organizaciones de Masas, la dirección de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, los medios masivos de difusión (en especial el cine y la televisión), la industria turística, y las empresas mixtas creadas con capital extranjero.
- Reconocimiento oficial y respeto efectivo de las religiones Afro-cubanas, en pie de igualdad con las demás religiones en Cuba, mediante la instauración de un mecanismo de dialogo permanente de la dirección política del país con dichas religiones, como se ha hecho con las religiones cristianas, confiriéndoles así el lugar que legítimamente les corresponde, lo cual impulsaría el proceso de consolidación de la identidad nacional y cultural; cese inmediato de todas las prácticas oficiales o extraoficiales que resulten en la comodificación, folklorización y explotación para fines turísticos, de las religiones de origen africano, adoptándose medidas penales adecuadas que impidan su discriminación, como corresponde a un estado laico.
- Imposición por ley, en todos los niveles del sistema educativo, de la enseñanza de la Historia de África y de los pueblos de origen africano en las Américas, como ya hizo Brasil (Ley 10639/03); publicación de las obras de referencia mundial que elucidan la historia de África en todos sus aspectos, y de aquellas obras que elucidan la historia del propio racismo; desarrollo de los estudios e investigaciones sobre la problemática afrocubana en la historia y en la sociedad , a fin de fortalecer la identidad nacional y levantar la auto-estima de la persona negra; creación de cátedras de estudios afro-cubanos en las universidades y de centros de estudios étnico-raciales extramuros.
- Implementación de políticas públicas de acción afirmativa, como una estrategia global capaz de conducir a una equiparación socioeconómica de aquellos ciudadanos que por causa de su origen racial sufren desventajas históricamente construidas, como consecuencia de ser descendientes de las poblaciones africanas que fueron esclavizadas en Cuba, y que por lo tanto serian una forma concreta de reparación moral a la población negra.
- Realización de un censo nacional basado en parámetros científicos modernos como base para evaluar la extensión de las injusticias sociales que afectan desproporcionadamente a la población Afro-cubana, y atendiendo al hecho de que los resultados de los censos realizados en los últimos cincuenta años merecen total desconfianza.
Señor presidente,
Personalmente, estoy convencido de que usted tiene consciencia de la gravedad del momento y del escaso margen de maniobra que tendría cualquier dirigente en su posición. Sin embargo, a su haber militan ciertas circunstancias favorables que deben ser aprovechadas, si el objetivo es salvar las conquistas sociales que el pueblo de Cuba logró obtener a través de la Revolución de 1959. Considero como algo benéfico, para usted y para Cuba, precisamente, el hecho de que usted no sea un líder carismático tradicional, lo cual le permite ser, en contraparte, un dirigente realista y pragmático, capaz de reconocer el peligro cuando lo ve.
Estoy convencido de que los numerosos dispositivos de inteligencia que usted tiene a su mando, la gran cantidad de institutos de investigación social que el régimen revolucionario ha creado a lo largo de las décadas, para analizar la realidad social y tomar el pulso de la población, le han proporcionado suficientes datos sociológicos, empíricos y abstractos, como para llegar a la conclusión de que algo nuevo está aconteciendo en la consciencia colectiva de la población negra mayoritaria y que ese “algo” no podrá ser satisfecho sino con un empoderamiento efectivo a partir de formas de organización legítimamente populares y surgidas desde abajo.
Llegó el momento de cambiar drásticamente, y en el plazo más breve que se pueda, la situación de la población negra en Cuba, atendiendo tanto a la urgencia que sienten aquellos que nunca tuvieron el poder, y a los problemas gigantescos que estos confrontan. Cambios profundos hay que hacer ahora, sin más pretextos o estrategias de dilación, para modificar de manera radical, permanente y abarcadora el panorama sociorracial de la sociedad cubana. No hay tiempo que perder: cada minuto de dilación es una puerta abierta a situaciones imprevistas e difíciles de ser controladas una vez que se produzcan.
Sería peligroso continuar a pensar que “a los negros no les interesa el poder”, y seguir postergando aquellas medidas sin las cuales no puede acontecer el empoderamiento verdadero de la población que es mayoría en Cuba. Es por eso que en sus manos está actualmente la posibilidad de efectuar una ruptura completa con el pasado y hacer lo que ningún dirigente que le haya precedido se atrevió a hacer: obrar a favor del empoderamiento efectivo de aquellos que desde hace más de trescientos años viven en un estado permanente de Periodo Especial.
Le he hablado en mi nombre, y solo en mi nombre. Sin embargo, se que las opiniones emitidas en esta carta tienen eco en aquellas que crecientemente están siendo formuladas en el país. Y yo se que usted lo sabe.
Con deferentes saludos nacionalistas,
Carlos Moore
Etnólogo y Profesor de Relaciones Internacionales
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